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Por Mariana Madariaga Foto: Daniel Madariaga 24 febrero 2011
Sentada en primera fila, emocionada, estaba Olga Garaventa. La esposa de Sandro, quien falleciera hace un año, estaba en la Quinta para recibir el breve, pero contundente homenaje que el Festival de Viña del Mar quiso rendirle al Gitano. El tributo estuvo a cargo de los cantantes nacionales Camila Silva y Andrés Olivos, este último el vocalista del grupo Difuntos Correa. Olga lloró al ver a Sandro proyectado en la pantalla gigante de la Quinta Vergara. En entrevista con radio ADN, la esposa del fallecido cantante comentó que se emocionó al ver que gente tan joven recuerde a su marido. “Me emociona mucho ver a personas tan jóvenes interpretando las canciones de él, me siento orgullosa que gente de esa edad tengan respeto por la su trayectoria”, dijo.
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“Me emocionó mucho el gesto de los chicos, no pude dejar de llorar. Fue muy fuerte ver la presencia de mi esposo en las pantallas, y más la voz de él, es como si todavía existiera un volcán dentro de mí que no lo puedo controlar”, añadió la viuda de Sandro.
Durante la entrevista con radio ADN también contó cómo fueron los últimos días de su marido. ”El cuidado con Roberto era las 24 horas del día, y esto fue desde que me casé con él el 2007. Lo cuidé 24 horas al día durante 5 años”, aseguró.
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