Por Mariana Madariaga
El coloquial sonido de unas trompetas se sintieron con fuerza en Plaza Brasil. Luego, se unieron un par de tambores y platillos. Eran las 11 de la mañana y una mini orquesta, al ritmo de "El derecho de vivir en paz" dio el punto de partida a la procesión que, en medio de bailes nortinos y otras expresiones artísticas folclóricas, trasladaron a pie desde la fundación que lleva su nombre hasta el Cementerio General, los restos de Víctor Jara. Su féretro iba cubierto con la manta roja con negro que usaba en sus presentaciones y un ramo de claveles rojos.
Las calles de Santiago se llenaron de música y color. Miles de banderas rojas, aunque hubo quienes sólo quisieron alzar banderas chilenas, acompañaron la caravana durante las casi cinco horas que duró la caminata. La ministra de Cultura, Paulina Urrutia y el candidato presidencial Jorge Arrate, se la jugaron y acompañaron paso a paso a la esposa del fallecido cantautor, Joan Turner, quien después de 36 años, lograba finalmente hacerle un funeral al cantante. Sus hijas, Amanda y Manuela, seguían atentamente sus pasos. "Esto es una expresión del pueblo y estamos muy orgullosos", dijo Paulina Urrutia.
El cortejo, un verdadero carnaval cultural, dejó su estela de música y baile por las calles Compañía de Jesús, San Martín, San Pablo y Morandé. Los vecinos de los edificios lanzaron papeles picados al aire y convidaron agua a los transeúntes. En agradecimiento, los grupos de danza, bailaron con más ganas, llevándose todos los aplausos.
Nancy Antinil y su hija Paz, de un año y cinco meses, sorprendieron con un baile nortino. La pequeña, bailó y luego, agobiada por el calor que se sintió el sábado en la capital, siguió el resto de la caminata en brazos de su mamá. "Estamos cansados, pero estamos bailando por Víctor y eso nos hace sentir mejor", contó. A sólo unos pasos, un viejo pascuero, Manuel Carreño, también se sumaba a la travesía.
El carnaval siguió su camino por calle General Mackenna y Avenida La Paz. Allí, los pergoleros, tuvieron que hacer malabares para poder lanzarle pétalos a la carroza funeraria que trasladaba los restos de Víctor Jara. La guardia que escoltaba el féretro, tal vez atontados por el calor, comenzaron a empujar, a repartir codazos y, en algunos casos patadas, a todos los que quisieron acercarse al féretro. "¡Víctor es del pueblo, no es de ustedes!", gritó un acongojado transeúnte que se acercó para fotografiar al féretro. A la prensa tampoco le permitieron el paso. Los "pacos de rojo", tal como los bautizó la gallada, dieron el mismo jugo en Recoleta, donde se levantó un escenario para homenajear al cantautor antes de su entierro: le impidieron el paso a la mismísima familia y amigos de Víctor Jara.
Pero la gente no estaba para pelear. Al ritmo del cultrún un grupo de mapuches, homenajeó al creador de "Te recuerdo Amanda". Luego, recibió los honores de la Brigada Ramona Parra. El colectivo descubrió un colorido mural con la leyenda "Alumbras los muros con rojo grito de libertad" en Avenida La Paz. En calle Recoleta, miles de personas esperaban el féretro con los restos se Víctor Jara, que llegó recién pasadas las tres y media de la tarde. Luego de una ceremonia de más de una hora, el féretro fue enterrado en el Cementerio General.
"Sus canciones nos ayudaron a soportar su ausencia, hoy su cuerpo destrozado por la tortura y el metal volverá a la tierra envuelto en el amor de sus hijas y su mujer, y en el enorme amor de su pueblo. Se ha hecho todo lo posible en cuanto al esclarecimiento de las causas de muerte de Víctor entonces ahora esperamos saber quien dio la orden de matar, pero la mejor justicia que nuestro padre ha tenido es la justicia del pueblo", dijo Amanda, la hija del cantautor.


Olga Pasten, de 76 años, se lo caminó todo. Cuando la gente se quejaba del calor y del dolor de pies, ella avanzaba como si nada. "EStoy acostumbrada, siempre voy a las protestas, incluso, las bombas lacrimógenas no me hacen nada. Ahora estoy como nueva, no noto el cansancio", contó. |
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Víctor Jara fue torturado y asesinado tras el golpe militar de 1973 en el Estadio Chile, que hoy lleva su nombre. El cantautor fue enterrado
l 16 de septiembre de ese año por su viuda, Joan Turner, en una ceremonia privada con la presencia de familiares y amigos. En junio pasado su cuerpo fue exhumado para ser sometido a análisis forenses con el fin de esclarecer cómo y quién ordenó su asesinato. Se descubrió que Víctor Jara había muerto acribillado por más de 30 balazos.
La investigación por su muerte sólo tiene dos procesados: el entonces conscripto José Paredes, quien habría confesado haber disparado contra el músico y luego se retractó, y el ex jefe del campo militar, Mario Manríquez.
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Joan Turner, su viuda, no se separó del féretro de su esposo. |
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Los niños de Estación Central lo acompañaron durante sus funerales.
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La ministra Paulina Urrutia se unió en la caravana a sus colegas actores. |
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Jaime Gajardo no le perdió la vista al féretro de Víctor Jara.
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Decenas de coronas de flores repletaron la tumba de Víctor Jara en el Cementerio General. Abajo el mural que se hizo en su honor
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