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María Sharapova, la bella tenista que conquistó Chile

 

Se había dicho que era una diva, que no hablaba con nadie y que en el circuito de la ATP más que una tenista profesional era una rockstar. Pero María Sharapova, con su imponente metro y ochenta y ocho centímetros de altura, cabello rubio, ojos verdes amarillos, conquistó a Chile.

La tenista, quien también es modelo, estuvo sólo 48 horas en Chile. Lo suficiente como para que los chilenos quedaran encantados con su talento belleza y simpatía.

Su llegada al aeropuerto, el miércoles pasado, fue algo fría. Tal vez el viaje la dejó agotada y sin ganas de decir más que "hola" y "gracias" en inglés. Ya más relajada estuvo en la conferencia de prensa que se realizó en el edificio corporativo de CCU, auspicador de su venida. Sencilla, pero sensual, la tenista se mostró en polera de algodón y una falda que mostraba muy bien sus famosas piernas de un metro y diez centímetros de largo. Sharapova se veía contenta. ¿La razón? Estaba agradecida del afecto que había sentido en su arribo al país. De hecho, la rubia no sólo habló de su partido con Gisela Dulko, sino que también de su futura carrera como diseñadora.

Fue en el Parque Bicentenario donde Sharapova mostró su lado más lúdico. Aunque solo estaba invitada como público al “Cachantún Fashion 2009”, la tenista, usando un vestido gris perlado y tacos altos romanos negros, fue presentada por Kike Morandé, el anfitrión de la velada, quien la invitó a subir a la pasarela. Sharapova, aceptó la invitación y del brazo del rey del trasnoche, que parecía un enanito a su lado, la hizo desfilar por la pasarela, tal como lo hace en su programa "Morande con Compañía" para mostrar a una de sus modelos. "Me sentí como una novia", dijo la rubia entre risitas.

Al día siguiente la tenista participó en una campaña navideña de Coaniquén. Nuevamente vestida de buzo, polera verde y con su rubio cabello tomado en una cola de caballo, llegó hasta el hall del Hotel Hyatt. Junto a la modelo Angélica Castro y algunos niños de Coaniquem, encendieron las luces del árbol de Navidad instalado en el recinto. Sharapova le sonrió a los niños, se dejó abrazar y fotografiar.

El encuentro con Gisela Dulko fue el de dos amigas del alma. Ambas participaron en una clínica de tenis en el court del Parque Araucano, con una cincuentena de niños y jóvenes, con . Tras firmar autógrafos en cuanta pelota de tenis y afiches promocionales del match le pusieron por delante, y fotografiarse desordenadamente con varios niños, se retiró a descansar.

La noche del jueves, más de cinco mil personas, mayoritariamente varones, se dieron cita en el encuentro. Hasta allí también concurrieron Macarena Venegas, la abogada de “Veredicto” de Mega, el ex general director de Carabineros y candidato a diputado por el distrito de Las Condes, Lo Barnechea y Vitacura, Alberto Cienfuegos y la periodista de TVN Bárbara Rebolledo.

María se lució con un traje diseñado por ella, de color azul marino con falda tableada con pliegues amarillos que cubría un funcional short, del tono, sin dejar de lucir sus aros largos y su cadena de oro. Gisela, en tanto, apareció con falda blanca y polera fuscia. La 14 del mundo simplemente se aplicó un poco y en una hora y tres minutos despachó el encuentro. Nuevamente levantó una copa y dijo que “yo estoy muy agradecida del cariño y espero volver pronto a Chile a esquiar en esas hermosas montañas”. Y tras regalar pelotas al público, se marchó.

Claro, Sharapova estaba más que orgullosa por el buen partido que había hecho. Se cobró revancha de la derrota sufrida en Wimbledon este año, ya que sin exigirse demasiado la rusa María Sharapova ganó por ventaja el match de exhibición “Cachantún Beauty” por 6 – 1 y 6 – 3.

Al día siguiente Sao Paulo la esperaba para repetir el match con la Dulko. Pero había dejado a muchos chilenos encantados con ella y eso era lo que importaba. Ya habían quedado locos por María. 

 

 
 
 

Las dos veces que María Sharapova compareció ante la prensa fue el problema que resultó casi infranqueable y que representó el punto gris de todo el evento. Los profesionales encargados de traducir las respuestas de la rusa, no dieron la nota apropiada ya que las expresiones de la jugadora quedaban claramente inconclusas, lo que conspiró con el buen desempeño profesional de la prensa.  

 

 
Farkas se enojó porque no tenía asiento: "Me echaron"

Leonardo Farkas protagonizó  la anécdota en la previa del encuentro. Llegó a las 21.15 al Araucano, acompañado de su esposa y un grupo de personas y su anfitrión era el joyero Ernesto Mosso. Sonrió, se tomó algunas fotos y cuando se encontraba ubicado en la primera fila, llegó un espectador con dos entradas señalando que el lugar en donde se encontraba ubicado era el que él había adquirido. Tras una discusión, llegó el productor general Piero Zoffoli, quien validó la postura del dueño de las entradas, indicándole a Farkas que los invitados se ubicaban de la tercera fila hacia atrás. Ante eso, muy molesto, el empresario se retiró del lugar, señalando escuetamente “me echaron”. Eran las 21.35.

 

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