De Primera Fuente

 

"LLuvia de violines" impresionó a los transeúntes en Alameda con Teatinos

Por Mariana Madariaga

3 de enero 2011

En Plaza de Armas retumbaron con fuerza unos tambores. Tres divas, de tres metros de altura, lideraron la escena con sus distintivas voces líricas. Más atrás un camión con una batería gigante y una banda de rock, electrizaba el ambiente. Todo era música y baile.

Mágica y llena de color fue la inauguración del Festival Internacional Santiago a Mil, que este año está  a cargo de la compañía francesa Transe Express. Cincuenta mil personas fueron parte los espectáculos de calle “Lluvia de violines” y “Hombre Móvil” que dieron el puntapié inicial a la fiesta de la cultura más importante de Latinoamérica.

Tal como ocurrió el año pasado con la Pequeña Gigante, padres y niños ovacionaron el show que se extendió por calle Compañía, Catedral y Ahumada. Los tres grupos de artistas de la velada se reunieron en Agustinas con Morandé, para finalmente hacer su entrada triunfal en Alameda con Teatinos.

La Orquesta Juvenil de Puente Alto recibió al director de Transe Express, Gilles Rhode, quien caracterizado como un maestro de circo comandaba la agrupación de tamborileros vestidos como soldados de plomo con toques de payaso.

Rhode y sus músicos tomaron ubicación en el escenario lateral donde presentaron un espectáculo de percusiones que fue acompañado por la interpretación de los jóvenes chilenos, que fueron protagonistas del concierto en el escenario central.

 

 

 

Para Carmen Romero, Directora Ejecutiva de la Fundación Teatro a Mil, dar comienzo al Festival en los espacios públicos “es parte de una tradición. Ya nos tomamos las calles y nos las seguiremos tomando. Vamos a seguir con estos espectáculos por mucho tiempo, porque es un hecho importantísimo que demuestra que la gente está con la cultura, que le interesa ser parte de propuestas que llaman a la imaginación, a emocionarse y ser nuevamente encantados con las artes escénicas”.

Desde el cielo aparecieron los dos móviles que descendieron lentamente hasta estar tan solo a metros de distancia del público quienes no podían creer la maravilla que se tomaba el cielo. El espectáculo aéreo estuvo compuesto por percusionistas, violinistas y dos acróbatas. La emoción de los espectadores se hizo sentir con las peticiones de bis y los enérgicos aplausos que le otorgaron tanto a la compañía Transe Express como a la Orquesta Juvenil de Puente Alto.

“Hombre Móvil” y “Lluvia de violines” son dos propuestas dirigidas por Brigitte Burdin (coreógrafa y bailarina) y Gilles Rhode (escultor) que tiene por finalidad encantar y calmar a los transeúntes, tal como lo hacen los padres al darle cuerda a los móviles que cuelgan sobre las cunas de sus hijos.

Transe Express repetirá su presentación hoy martes 4 de enero a las 20:00 en Plaza de Armas, replicando el espectáculo presentado en la noche inaugural. Además se presentarán el 7 de enero en Pedro Aguirre Cerda, el 9 de enero en Peñalolén, el 12 de enero en Talca y cierra el 15 de enero en Antofagasta.

 

500 obras teatrales se presentarán hasta el 30 de enero. Para mayor información , visite www.santiagoamil.cl

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Santiago se rindió a los pies de "La Pequeña Gigante" y su tío "Escafandra": Más de un millón de personas los acompañó en su mágica aventura

Texto y fotos Mariana Madariaga

 

 

En Plaza Bulnes se produjo el mágico reencuentro entre las marionetas

 

"La Pequeña Gigante" y su tío caminaron por la Alameda.

 

La muñeca se paseó en un barco por Santiago. Una de las postales inolvidables fue su paso por la Alameda. Tras ella la Torre Entel.

 

En la laguna del Parque O'Higgins la marioneta mojó sus pies y luego durmió una siesta.

"La Pequeña Gigante" caminando por el Parque O'Higgins.

En la Plaza de la Constitución, La Pequeña Gigante bailó, saludó al público y se durmió.

San TVN

Para quienes prefirieron quedarse en casa, TVN fue su salvación. El canal estatal transmitió en exclusiva el recorrido de los gigantes por la capital, liderando el rating del fin de semana. Los chilenos por el mundo pudieron ver el multitudinario espectáculo.

 

 

“Royal de Luxe” es un grupo de teatro callejero, que se caracteriza por construir personajes gigantes en sus obras. Fue fundada en 1979 por Jean Luc Courcoult. Con sede en Nantes, Francia, la compañía se ha presentado en los cinco continentes, despertando una real devoción en cada una de sus presentaciones.

Cabe recordar que en su primera participación en el Santiago a Mil, en 2007, la mega muñeca logró congregar a más de setecientas mil personas en las calles de la capital, quienes siguieron atentamente las aventuras de esta niña que buscaba a un rinoceronte que huía hacia las minas de cobre del norte. En aquella ocasión, "La Pequeña Gigante" durmió, caminó, saludó y hasta hizo sus necesidades en pleno centro de Santiago.

Vendedores ambulantes sacaron cuentas alegres

Jugos naturales de piña, frutillas y naranja. Aguas minerales y bebidas. Completos, sopaipillas, choripanes y, para los más nostálgicos, sandwich de potito. Helados. Sombrillas, gorros, pelotas, pulseras cintillos y banderas con la cara de la muñeca. De todo se vendió el viernes en el Parque O'Higgins. Los vendedores ambulantes sacaron cuentas alegres. "Siempre se vende harto en estos eventos, pero ahora ha sido mejor que nunca", aseguró Pedrito, quien vendía aguas minerales. En una hora contó que vendió más de 20 botellas.

 

 

A falta de la muñeca... la foto fue con Nelson Mauri

Nelson Mauri sudó la gota gorda, mientras hacía un despacho para la televisión. El peliteñido bailarín quiso pasar piola pero no pudo. La gente lo reconoció y fue el blanco de los flashes. "Wena, Nelson", le gritaban.

 

Domingo 31 de enero

Dos platillos suenan con fuerza en Portugal con Alameda. Las 600 mil personas que allí se encuentran gritan y aplauden. El "Señor Escafandra" se coloca su enorme casco y junto a su sobrina, "La Pequeña Gigante", van camino a La Moneda. En su caminata por la Alameda, la muñeca lanza postales a los chilenos, donde les entrega un mensaje recordando a Pablo Neruda. "Yo no como, yo no hablo, pero yo escucho la voz de Pablo Neruda", dice el texto.

El calor en esta jornada fue fulminante. Los más de 30 grados que se sienten sobre la capital se acrecenta con el calor humano. Bomberos no puede lanzarle agua al público por la gran cantidad de personas que allí se encuentra y que impiden el paso de los carros de agua. Pero a los niños, poco les importa. Ver caminar al "Señor Escafandra" les compensa tanto sacrificio.

El último recorrido de los gigantes saca lágrimas entre los ya destrozados padres y sus entusiastas hijos. Desde los edificios las banderas chilenas adornan el paisaje. En la iglesia San Francisco, "La Pequeña Gigante" se baja de su barco y sigue la travesía al Palacio de Gobierno a pie.

Frente a La Moneda, una columna de humo alrededor del "Señor Escafandra", hace vibrar a la gente. A un costado "La Pequeña Gigante", hizo pis. Los liliputenses, respetuosos, miran para otro lado y luego le limpian los zapatos. Los niños celebran.

En su despedida, el "Tío Escafandra" se eleva por los cielos hasta la caja metálica en la que había llegado desde Valparaíso. "La Pequeña Gigante" lo mira atentamente. Los niños lloran y se despiden del gigante. "Chao, tío", le dicen entre lágrimas para luego aplaudirlo. Al "Señor Escafandra" se lo llevaron en un container.

"La Pequeña Gigante" se recostó sobre su silla de lona y se quedó dormida. Los liliputenses le rinden honores a la muñeca y la gente que está en el lugar, los aplauden por tanto esfuerzo. Y, se lo merecen. Tuvieron que soportar altas temperaturas con trajes de terciopelo.

 

El dulce reencuentro

Sábado 30 de enero

Un gemido gutural sorprende en Plaza Bulnes. El tío Escafandra emrge de una caja metálica que dice "Valparaíso" y se pone inmediatamente en marcha en busca de "La Pequeña Gigante". Sus pasos lo llevan hasta Plaza de Armas, donde miles de personas alaban sus once metros de estatura y a los pobres liliputenses que, a eso del medio día, sudan la gota gorda, para levantar cada uno de los pies del gigante que pesa dos toneladas y media.

El tío Escafandra gusta. Su traje de buzo antiguo y sus movimientos conquistan rápidamente a la multitud que le sigue en su caminata. "La muñeca está para el otro lado", le grita un niño tratando de ayudar al gigante en su reencuentro con la niña de vestido verde. Pero, el gigante sigue su camino por calle 21 de mayo hasta Plaza Venezuela, frente al Mercado Central, para una siesta. En el lugar Aline Kuppenheim y Bastián Bodenhöfer pasan desapercibidos entre la multitud.

"La pequeña Gigante" llega a Plaza de Armas. Los niños le gritan que su tío está cerca. la marioneta está a punto de toparse con el "Señor Escafandra", pero toma otra ruta, alejándose de él. Luego, la muñeca acude hasta el Parque Almagro donde duerme una siesta recostada en una silla de playa.

El tío Escafandra se despierta nuevamente y camina por 21 de mayo hasta Plaza de Armas. Su travesí termina en Plaza Bulnes, frente a La Moneda, donde descansa un par de horas hasta que siente llegar a su sobrina en un barco. El mágico reencuentro hizo llorar a los presentes, que después de estar varias horas bajo el sol y casi deshidratados, se emocionaron al ver a los gigantes reunidos como una familia. Todos sabían que "La Pequeña Gigante" era huérfana, porque sus padres habían muerto en el Titanic, y que su tío "Escafandra" era la única persona que le quedaba en el mundo.

"Ahhhh, mira que tierno", dice una mamá al ver que el tío "Escafandra" y "La pequeña Gigante" se hacían cariño. La escena fue tan potente que durante cinco minutos, las miles de personas que admiran el reencuentro, se quedan en silencio. Eso, hasta que la muñeca alegra a los afligidos presentes con un baile. Luego, sentada sobre las rodillas de su tío, descansa tranquila.

La muñeca despertó en el Parque O'Higgins

Viernes 29 de enero

En el Parque O'Higgins las sombrillas multicolores adornan la Elipse. Familias enteras hacen picnic por los alrededores, otros más osados se preparan hasta un asado. Niños y grandes corretean por los rincones y, pese al calor sofocante y al polvo, sonríen como si estuvieran en la antesala de una gran fiesta. Parece como si celebraran Fiestas Patrias.

En el centro de la Elipse, donde marchan los soldados durante la Parada Militar, duerme "La Pequeña Gigante". Viste una camisola de dormir de color rosa, y sus ronquidos, se escuchan a varios metros. Son las 10:45 de la mañana del viernes y la Presidenta Bachelet la despierta. La marioneta abre los ojos, saluda a la Presidenta y la invita a tomar desayuno. Ambas, como si fueran grandes amigas, suman a Jean Luc Courcoult, director de la compañía Royal Deluxe, Carmen Romero, directora del Featival Santiago a Mil y Paulina Urrutia, Ministra de Cultura.

"La Pequeña Gigante" no venía a Chile desde el 2007. Es por eso que fue recibida como una rockstar. El Cuadro Verde de Carabineros le hace un regalo: un globo blanco gigante que la marioneta lanza al cielo agradeciendo el gesto. Luego se baña, se coloca su característico vestido verde, calcetines y zapatos y camina hacia la laguna que está en el recinto. "No se puso calzones", advirten los atentos espectadores. En la laguna, la marioneta moja sus pies y luego, agotada, se detiene a dormir una siesta.

"Que es dormilona la muñeca", dice un niño haciendo una mueca de desagrado. El pequeño recién había llegado hasta el lugar junto a su mamá y tendrá que esperar 3 horas para ver caminar a la marioneta. Otros, menos apurados, se sientan a su lado y velan su sueño. Otros, se meten a nadar a la laguna, como lo llevan haciendo hace días, sólo para capear el calor y estar cerca de la marioneta.

Son las cuatro de la tarde y "La Pequeña Gigante" abre los ojos. Los niños saltan y le piden a sus agobiados padres que los suban a sus hombros para ver algo. Es tanto el gentío que intentar acercarse a la marioneta se convierte en un infierno, calor que se acrecienta aún más con el insoportable polvillo que se respira en el lugar. Unos niños usan a sus padres de escaleras humanas, otros optan por subir a los árboles para admirar cada uno de los pasos de la muñeca.

"¿Mamá qué dice la muñeca, porque no habla chileno?", pregunta una niña. "No sé hija, la muñeca habla inglés", le responde la atormentada madre que no reconoce el francés y sigue como puede a "La Pequeña Gigante" que ya camina rumbo a la Elipse para subirse al barco que la llevará en una inolvidable travesía hasta la Moneda. Y, fue lo mejor del día.

"La pequeña Gigante", vestida con un impermeable amarillo y abordo de un oxidado barco recorre las calles de Santiago Centro. Recorre Blanco Encalada, Ejército, Alameda, Avenida Brasil y Moneda. Un millón de personas, según estima Carmen Romero, siguen sus pasos. En los edificios, los flashes de las cámaras de fotos le relucen en la cara y los bomberos, armados de sus mangueras, asisten al barco que, desde que comenzó el recorrido, le lanza agua al público. Los aplausos se hacen eco entre los edificios. Y, en agradecieminto, los liliputenses que manejan a la muñeca, tocan la sirena del navío.

En La Moneda, en la Plaza de la Constitución, la muñeca baila para el público. Luego, los liliputenses, la ayudan a colocarse su camisola de color rosa. Ella se deja y finalmente duerme. Hoy se reencontrará con su tío, quien es su único pariente en el mundo, "El señor Escafandra".

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