En un condominio de Tomás Moro, en Las Condes, durante meses un departamento tenía una verdadera selva tropical en una de sus piezas. Claro que no se trataba de un vivero cualquiera: era más bien un impresionante y sofisticado laboratorio y cultivo de marihuana. En el lugar había cuatro cepas de cannabis sativa, las que eran traídas desde Amsterdam, Holanda. Su dueño, según la policía, estaría vendiendo la droga en el sur del país y en las próximas horas podría ser detenido.
Todo partió con una investigación de la Fiscalía Occidente, quienes justamente estaban alertas al aumento del microtráfico en la zona. De hecho, la Brigada Antinarcóticos de la PDI logró establecer que había un productor y proveedor grande en la zona oriente de la capital.
Fue justamente la tarde del lunes, luego de un seguimiento, cuando se sorprendió a un universitario transando la droga en el Unimarc de Vespucio con Apoquindo. El joven quedó detenido y la policía logró capturar a otros cuatro muchachos. Tras una seguidilla de allanamientos, la PDI logró dar con el departamento de Tomás Moro.
El dueño del departamento vivía con una tía. La mujer manifestó su sorpresa ante las andanzas de su sobrino, de 30 años y cuya identidad se maneja bajo reserva por la policía.
"Una de las vinculaciones afectivas de uno de los imputados precisamente era una ciudadana de origen europeo, la que hacía la importación de esta semilla que era cultivada en nuestro país", dijo el subcomisario de la PDI, Nelson Acuña.
La PDI incautó 70 plantas de cannabis sativa, avaluada en 3 millones de pesos.
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