Mamá de los niños Rojo fue condenada a 20 años de cárcel
Por Mariana Madariaga
El 17 de enero se cumplió un año del ataque a los hermanos Esteban, de 7 años, y Pablo Rojo, de 15. Los hermanos fueron golpeados en la cabeza con un martillo mientras dormían en su casa de Villa Capilla 7, donde vivían junto a sus padres Jeanette Hernández y Pablo Rojo. El pequeño Esteban murió y su hermano mayor logró sobrevivir al ataque, pero quedó con discapacidad.
Hubo muchos sospechosos. Pero la Fiscalía Sur, una vez con los resultados de los peritajes en las manos, apuntó en una dirección: La madre de los niños, quien padecía de una celopatía extrema hacia su marido y que el día del crimen se ausentó varias horas de su trabajo, en una peluquería de la comuna. La defensa no pudo comprobar la inocencia de Hernández, quien durante su declaración ante el fiscal y el tribunal cayó en contradicciones. Menos, declararla inimputable por padecer supuestos problemas psiquiátricos.
El Juicio oral duró tres semanas. El fallo de los jueces fue contundente: Jeanette fue hallada culpable del ataque a sus dos hijos, en que uno de ellos resultó muerto. Fue sentenciada a 20 años de cárcel, presidio perpetuo simple, lo que implica que podrá optar a beneficios.
"Estamos conformes, se hizo justicia. Pablito quiere hablar con su mamá, pero para decirle por qué hizo eso con él y con su hermano", contó la suegra de Jeanette, Ana Rodríguez.
"No puedo perdonarla"
Pablo Rojo ayer se desahogó. Aunque no fue a la lectura del fallo que declaró como culpable a su esposa, el hombre no quise perderse la sentencia. "Mi esposa falleció para mí. Yo quiero que mi hijo Esteban descanse en paz y por eso no puedo perdonarla", dijo.
Rojo contó que quiere rehacer su vida.
"Quiero cerrar una etapa. Yo cierro un ciclo aquí y quiero que mi hijo Esteban descanse en paz y voy a luchar por Pablito, para rehacer mi vida", dijo a la salida de los tribunales orales de Puente Alto. Además contó que su hijo Pablo, que quedó con secuelas neurológicas, quiere pedirle explicaciones a su madre por el ataque. "Él sabe que fue ella", confesó Pablo Rojo padre.
La defensa de Hernández pedirá la nulidad del juicio. Tras conocerse la sentencia tiene 10 días para apelar en la Corte de Apelaciones.
Jeanette Hernández aseguró ser inocente.
Pablo Rojo relató que su esposa era "celópata" y "mentirosa".
La defensora Ximena Silva.
El Fallo: "Culpable"
"Este tribunal acreditó que el 17 de enero de 2008, entre 10 y 11 horas de la mañana, Jeanette Hernández, estando al interior de su domicilio y utilizando un martillo, golpeó en múltiples ocasiones a sus hijos Esteban y Pablo Rojo, a consecuencia de los cuales el primero de ellos falleció y el segundo resultó con una herida craneal con pérdida de masa encefálica, quedando en un estado de discapacidad en lo físico, con pérdida de movilidad en brazos y pierna, modificando posteriormente el sitio del suceso", argumentó el magistrado. Luego agregó: "Se condena a Jeanette Hernández como autora de parricidio consumado en la persona de Esteban Rojo y parricidio frustrado en la persona de Pablo Rojo".
La tormentosa historia de amor y celos entre Pablo Rojo y Jeanette Hernández
Fue en Puente Alto, en el sector de villa Capilla 7 donde se conocieron. Lo de Pablo Rojo y Jeanette Hernández fue amor a primera vista. Cuando se casaron, él tenía 21 años y ella 19. La vida de la mujer no había sido nada de fácil: a su corta edad ya cargaba un fracaso sentimental y un hijo, Cristián Santis, al que Pablo Rojo posteriormente lo acogió como si fuera suyo. “Yo no fui como su padre, yo fui su padre”, contó Pablo Rojo.
Pero la relación se tornó de dulce en agraz. Jeanette, de cabello negro azabache y grandes ojos negros, no tenía amigos y su familia se convirtió en su mundo. Tanto así, que la mujer se apegó a su madre, a quien consideraba su única amiga y a la que le confió el cuidado de sus dos hijos con Rojo, Pablo y Esteban. “Yo sólo le conocí a una amiga. Después de que murió su madre, el 26 agosto del 2007, ella decía que ya no tenía en quién confiar, que estaba sola. Y estaba más retraída y decayó el deseo sexual”, aseguró Rojo, quien trabaja en una automotora en Quilicura.
La relación de pareja entre Jeanette y Pablo se tornó en un infierno. Jeanette, que trabajaba en una peluquería en la comuna, celaba por todo a su marido y las peleas estaban a la orden del día. Claro que Rojo también se las traía: se enganchó de la amiga de su esposa, Miriam Peña, “La Rancherita”, a quien ayudaba en su carrera de cantante y hasta había planeado un viaje con ella. Todo, obviamente, a espaldas de su esposa.
“Le incomodaban sus compañeros de trabajo y le gustaba que estuviéramos en la casa y que no compartiéramos con otras personas. Por cualquier cosa armaba shows y amenazaba con suicidarse. También me decía que los hombres la piropeaban en la calle y que la acosaban. Siempre decíamos con mi hijo que había que dejarla tranquila, que ella era así. Nosotros tuvimos que adaptarnos a su forma de ser”, recordó Pablo Rojo.
El 17 de noviembre del 2008 la familia Rojo Hernández se derrumbó. Los hijos de la pareja Pablo (8) y Esteban (15) fueron atacados con un martillo en la cabeza mientras dormían en su casa de calle Punta Arenosa. Esteban no resistió el ataque y murió en su propia cama, cuando aún vestía su pijama. Pablo resultó con daño neurológico severo. Dos meses después y según los antecedentes recopilados por la Fiscalía Sur, la principal sospechosa era Jeanette, la madre de los menores. ¿La razón? Presuntamente por celos.
El fiscal Pablo Sabaj
La condena
Durante el juicio, su esposo Pablo Rojo sacó a la luz pública los detalles de su tortuoso matrimonio junto a la peluquera.
“No pagaba los dividendos y mentía en el diario vivir, como por ejemplo decía que mi hijo era el primero en el curso y resulta que era todo lo contrario. Además era muy conversadora, partía hablando una cosa y luego terminaba en otra. Se salía del libreto y le gustaba ser el centro de atención. Si comprábamos un pollo asado, ella siempre se dejaba la mejor presa”, recuerda Pablo Rojo.
Visiones y extraterrestres
Jeanette declaró que desde pequeña padece de sueños premonitorios. Su marido, Pablo, los conocía. La peluquera siempre soñaba con cosas trágicas: en uno de sus sueños perdía a uno de sus hijos. También soñaba con extraterrestres, con tsunamis y terremotos.
Además, tenía visiones de gente que estaba muerta. A su fallecido hijo Esteban, lo percibió unas semanas después del ataque. "Dormía en la pieza de Esteban para que él viniera y le dijera qué había pasado", recuerda Pablo Rojo.
El último sueño fue de bolas de fuego que caían desde el cielo. Según los sicólogos que la atendieron tras el ataque a sus hijos, Jeanette padecía de una psicosis endógena.