En Casablanca, en el tradicional fundo Orrego Arriba, cuya casa patrimonial fue la única en sobrevivir el terremoto de 1985 y que cuenta con su propia capilla, el pasado cobra fuerza. Justo en el medio del predio y sobre una pequeña pendiente, Chilevisión construyó una verdadera ciudad colonial donde se están grabando las escenas de "Manuel Rodríguez", la primera teleserie de Vicente Sabatini en la estación privada.
"La duena, Alicia de la Cerda, está contenta con la teleserie. La familia es muy tradicional y le encantó que fuera una teleserie del Bicentenario. Además, los actores son tan simpáticos", asegura Ximena Soto, nacida y criada en Casablanca, quien hace más de 20 años trabaja en el lugar y que ahora es parte del personal de aseo de la teleserie. Su hija Pilar Vera, de 12 años y, sus sobrinas, primas y amigas trabajan como extras. "Hay pura gente de acá", dice toda orgullosa.
El sol quema, pero nadie parece quejarse. Algunos comen ciruelas, duraznos y naranjas, y otros, los menos light, degustan choripanes (hay 120 en total) y empanadas (360 unidades). Para el almuerzo hay 120 hamburguesas con tomate y palta, y 120 sandwich de ave, Pero sobretodo, 120 litros de agua y bebida.
En el set de grabación se trabaja sin descanso. Vicente Sabatini corre de un lado a otro, bromea con los extras, y luego se preocupa hasta del maquillaje de los actores. Repasa una y otra vez los diálogos con sus dirigidos. Incluso, les hace memorizar, si es necesario, lo que tienen que decir en la escena que se va a grabar. Los actores le obedecen y admiran. "Es un honor trabajar con él, uno aprende mucho. Es un tipo realmente serio, preocupado de todos los detalles", afirma Claudio Castellón quien está debutando en la teleserie. Castellón interpretará a Magno Pérez, el traidor de la teleserie.
El más aplicado de todos es Ricardo Fernández, quien interpreta al mismísimo Manuel Rodríguez. "Es un personaje muy potente", afirma mientras moja sus manos en una pileta. Fernandez lleva horas al sol con panties, una camisa gruesa, botas y un poncho. Mariana Loyola, en tanto, se da un respiro para beber agua y contar sobre su personaje de guerrillera.
El primer capítulo de la teleserie retrata la llegada a la ciudad del gobernador Casimiro Marcó del Pont, interpretado por Alfredo Castro, en un carruaje tapizado de flores y tirado por dos caballos grises. Junto a él, Carlos Marín, el guapetón de "Don Amor" que ahora interpreta a un esclavo, le acompaña. "Es un personaje muy potente. Es fuerte sentir en el set lo que sintieron mis antepasados, la humillación a la que eran sometidos. La historia de Chile me ha parecido interesante. Acá no habían esclavos negros porque no sobrevivían, pero si muy mal trato a la gente más pobre, a la del pueblo, aunque eran blancos", reflexiona el actor puertorriqueño.
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